Juan Pablo Valero / @juanpablovalero
Con una sonrisa, Daniela Alvarado logró convertir la sencilla tarea de accionar el mecanismo para captar una fotografía en toda una tarea titánica; ya que su belleza tiene un efecto que puede petrificar en el mejor sentido de la palabra a quien la mire y en este caso poner nervioso al camarógrafo a tal punto, que el apretar un botón evolucionó a un movimiento sísmico, seguramente registrado en la escala de Ritcher.
Minutos antes de que cantarán las campanas de la boda sobre las tablas de la obra en que participaba en la ciudad de Valencia junto a Luis Gerónimo Abreu llamada Hasta que el Matrimonio nos Separe en la ciudad de Valencia, dedicó unos minutos a conversar de su vida profesional y de cómo se desenvuelve en Twitter.
La mirada de Daniela es capaz de dejar cualquier palabra en desuso, huérfanas de significado, porque sus ojos son una especie de poesía urbana, de esas que se cuelan en la selva citadina y se tatúa en la piel de los días.
De buenas a primeras nos asaltó con su risa, sonora y hasta cierto punto, mágica, su sonido es como un caudal de emociones que baja por la ladera de su rostro y con esa carta de presentación ya tenía la batalla ganada.
Se confiesa amante del twitter y eso lo demuestra la frecuencia de sus tweets, 140 caracteres que son muy queridos por sus seguidores, quienes la han colocado dentro de las 40 cuentas de esta red social más importantes del país, con un listado de más de 40 mil seguidores que siempre demuestran su amor a la joven artista a través de todas las herramientas que permite este servicio de microblogeo.
Esta mujer ha significado mucho para los venezolanos, porque su rostro ha formado parte del álbum de cromos de la memoria colectiva de la nación y su voz es parte de numerosas bandas sonoras, y su presencia se cuela en las habitaciones de los recuerdos de una manera furtiva aunque permanente.
Daniela es una mujer sin antifaces, ella es como es, en dos platos, con un verbo de satín pero con la direccionalidad de lo “claro y raspao”; su personalidad no se transmuta ni siquiera en el plano virtual, donde se toma su tiempo para responder mensajes de su fanáticos, siempre con cariño y dedicación.
Ella es una de las mejores actrices de su generación, capaz de construir a una periodista enamorada que gracias a la costumbre, ve como el amor se la escapa por la rendija del hastío; hasta cualquier personaje escrito por Quentin Tarantino; ella es como una maga pero en vez de vidrio en el rostro, tiene un sinfín de gemas preciosas, de esas, que se fusionan con las emociones.
Esta dama que le gusta leer los guiones en el espectro del papel, espera que con que en esta obra de teatro, cada una de sus presentaciones salga a la perfección; aspira que la gente disfrute a cada segundo sus diálogos y que al salir de la misma se lleve algo de su presentación en sus existencias.
Antes de terminar este escrito se debe dar las gracias a Daniela por demostrarnos que nada es imposible, por su capacidad de envolvernos en una manta de diversas sensaciones, gracias a su talento que se perfila en todas las dimensiones, tanto en las mediáticas, como en las catódicas, al igual que las del celuloide, las virtuales y la que es una de sus mejores facetas, en vivo y en persona.








